GASTRONOMÍA EN EL EJE

-Las señoras del amor en los tiempos del cólera merendaban chocolate con almojábanas-


En tiempos de la diáspora migratoria, todo se extraña. Todo lo que los habitantes temporales en Norteamérica y Europa dejaron es fundamental, pero hay algo que les rompe el corazón y quizá los haga regresar: la gastronomía del eje.

Ningún goloso que se respete y valide su título, puede olvidarse del color, la textura, el olor y el sabor de los huevos, la mantequilla, la harina, el queso, el azúcar, el almidón. Toda esa suma de mágicos ingredientes que son referentes obligados de la niñez y de la adolescencia se confunden en pequeñas y artesanales piezas que quitan el sueño aquí, caminando por la octava; en el Coral Way en Miami o camino al trabajo pasando por la fuente de Cibeles en Madrid.

Todas estas sensaciones se materializan en unos pasteles de cuajada quesera, que se describían en la época del genial Francisco de Quevedo (1580-1642), pero que ya habían sido reseñados entre 1248 y 1328 en un libro de cocina hispano-árabe bajo el nombre de al~mugábbana, es decir, "composición de queso".

Almojábana es una palabra de origen árabe que viajó durante la invasión a la península ibérica, se quedó durante los 400 años de domino árabe en España y transitó como receta a América, en compañía de los españoles durante la colonización. El secreto llegó a los aborígenes y de ellos a varias generaciones.

Pereira, como ciudad que no sabe de secretos, antoja espontáneamente a centenares de raizales y -extranjeros temporales-, de la magia, suavidad y encanto de las Almojábanas, a través de BIG-BEN, una panadería y pastelería pequeña en el centro de la ciudad, que casi durante treinta años ha acompañado la pasión de los golosos de estas tierras de Luis Carlos González.

BIG BEN, que está inspirada en la famosa torre del reloj del Palacio de Westminster en Londres, Inglaterra, nombre que le adjudicó su primer propietario don Alfonso Paredes que tenía pasión por Europa, pues también se inventó a Bon Marché; posee la formula de almojábanas pereiranas que tienen como valor su particular finura, suavidad, exquisitez y cuidado en el horneado, que produce en su superficie ese cálido color ambarino lejos del tostado y esa incitación al queso, que parece que quisiera salir como de la lámpara de Aladino.

Juan Carlos Murillo Peláez heredero de una tradición de ferreteros y por accidente dedicado a los placeres de la parva -Corta porción de alimento-; se sorprende cuando vienen a fin de año los pereiranos que son temporalmente -gringos o españoles- y se llevan hasta doscientas almojábanas empacadas, - No en cajas de cartón atadas con cabuya como a la usanza campesina- , sino en recipientes con adecuados niveles de asepsia, que van a destapar en el Coral Way en Miami o camino al trabajo pasando por la fuente de Cibeles en Madrid, solamente, como ellos lo dicen: -Para recordar mi infancia, mi novia, mi País-.


Ruta:

BIG BEN Panadería y Pastelería

Carrera 6 número 19-58

Teléfono 3348663

Pereira

CÉSAR AUGUSTO BETANCUR

Periodista Cultural

1 comentario:

  1. Hola Cesar, bacano el Blog, no lo había visto hasta ahora...cuando quiera nos encontramos y le comparto algunas herramientas para hacerlo mas dinámico.

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